El estudio londinense Someone se hizo cargo del restyling y concluyó un trabajo que me parece especialmente interesante por haber sabido conservar la esencia del logotipo original.
La heráldica con la que la institución se había identificado gráficamente desde sus inicios fue desarrollada analógicamente, mediante la técnica del grabado, y adolecía de notables defectos formales derivados de su concepción artesana, como un dibujo excesivamente enrevesado, con formas complejas y poco definidas que resultaban conflictivas en su aplicación impresa. La legibilidad de los textos y simbología que en él aparecen era también problemática por sus formas difusas e innecesariamente detalladas, e incluso las expresiones del león y el unicornio denotaban deterioro y decaimiento.
El trabajo de Someone consistió no sólo en un rediseño formal, depurando el dibujo y simplificando el trazado, sino también conceptual, devolviendo a la marca sus valores de fortaleza y vigorosidad, actualizando su aspecto gráfico para comunicar un mensaje de institución modernizada; y todo ello desde el respeto por la marca original y su personalidad clasicista y sobria.
Mención especial merece el apartado tipográfico de la marca, donde sí se produjo un cambio drástico con respecto al logo original. Someone acierta sustituyendo la tipografía de Caslon, un alfabeto serif que insistía en el mensaje de institución clásica y ancestral que ya comunicaba la heráldica, por la tipografía Gotham Light, de los infames e ignominiosos Hoefler & Frere-Jones, que sí aporta un nuevo concepto a la marca, el de su lado más moderno y contemporáneo, presente también en la programación artística de la organización.
En definitiva, se trata de un genial rediseño de marca que eleva el nivel del logotipo original, actualizándolo, mejorándolo y modernizándolo sin perder su esencia y el reconocimiento de su audiencia.





